¿Son las redes sociales buenas para la salud mental?

¿Son las redes sociales buenas para la salud mental?

Hoy traigo una reflexión personal sobre el efecto de las redes sociales en la salud mental de sus consumidores. En primer lugar, me gustaría aclarar que soy capaz de observar todo el potencial de las redes sociales en cuanto a relaciones a distancia, comunicación social, publicidad… Sin duda las bondades de las herramientas de rápida telecomunicación son innumerables. Mi pregunta es ¿estamos haciendo buen uso de ellas? O mejor dicho ¿somos realistas en cuanto a lo que podemos esperar de las redes sociales?

Intentaré darle forma a esta cuestión apoyándome primero en una de las teorías más famosas e influyentes sobre las necesidades humanas que nos ha ofrecido la psicología, hablo de la Pirámide de Maslow:

Abraham Maslow es considerado uno de los iniciadores de la psicología humanista. Pensaba que el ser humano solo podría aspirar a la autorrealización si primero conseguía satisfacer todas sus necesidades más básicas. Jerarquizó estas necesidades y el resultado fue la famosísima Pirámide de Maslow:

  1. En la base de la pirámide encontramos las necesidades fisiológicas. Nos referimos a aquellas necesidades inherentes a formar parte del reino animal, alimentación, descanso, respiración….
  2. En el segundo escalón están las necesidades de seguridad. Aquí encontraríamos la salud estable, espacios en los que percibirse fuera de peligro, ausencia de grandes amenazas…
  3. Las necesidades sociales ocupan el tercer escalón. Contar con relaciones sociales agradables, percibir apoyo social, espacios de afecto…
  4. En cuarto lugar, están las necesidades de reconocimiento. Hablamos de la sensación de éxito, respeto, el autorreconocimiento de las propias capacidades…
  5. Y en la cúspide encontramos la necesidad de autorrealización. Momento en el que la persona comienza a crecer hacia sus propios valores y metas personales.

Según el autor humanista, solo podemos comenzar a invertir nuestras energías en los escalones superiores si ya hemos superado los inferiores. Y es en esta idea en la que pienso que las redes sociales juegan un papel fundamental. Si bien, estas herramientas pueden convertirse en un ayudante perfecto para la superación de las necesidades del tercer escalón (necesidades sociales), es en el cuarto escalón (necesidades de reconocimiento) en el que pienso que el contenido virtual puede ser una gran traba.

¿De qué manera afectan las redes sociales a la salud mental?

Las redes sociales se han convertido en la ventana al mundo de muchas personas. El tiempo de ocio se ve contaminado por las pantallas y el uso del móvil. Por lo tanto, las redes sociales son para muchas personas el mejor lugar donde encontrar un modelo a seguir y con el cual compararse. ¿Qué puede pasar cuando nuestros modelos de comparación son personas siempre felices, que viajan cada semana, que consiguen todo lo que quieren y cuyas relaciones no encuentran punto de discusión? Que sentimos que nuestra vida no es suficiente.

Sabemos que el mundo virtual solo ofrece una parte de la realidad y que esas utopías que observamos en los perfiles de los «influencers» solo son una ilusión. Pero no siempre pensamos con claridad y vernos bombardeados sin filtro por ese mundo sin dificultades que muestran las redes sociales puede causarnos mucho malestar. Si volvemos a Maslow, se produce un estancamiento en nuestro proceso personal y comenzamos a medirnos con metas ficticias. Las redes sociales enturbian nuestras ideas personales de éxito y esto dificulta el proceso de autorreconocimiento. Intentamos igualar a otras personas en vez de continuar hacia nuestro objetivo final de realización. Es entonces cuando las redes sociales nos domina, provocan frustración y pueden favorecer a la aparición de la ansiedad o la tristeza.

En definitiva, pienso que las redes sociales son una potente herramienta que debemos aprender a manejar. Usadas adecuadamente y siendo capaces de limitar su importancia en nuestras vidas, pueden ser una estupenda herramienta en ese camino de autorrealización. Sin embargo, si estas se convierten en nuestra principal herramienta de socialización y marcan los estándares sobre los que medirnos, son un autentico caldo de cultivo para el malestar y la psicopatología.

Salvador Vizcaíno Montes de Oca

Psicólogo Clínico en Almería. Durante la terapia avanzaremos hacia la comprensión de tu situación actual. Exploraremos si es totalmente novedosa o si es fruto de experiencias pasadas. Daremos nombre a las emociones que están apareciendo investigaremos sobre qué puede estar generándolas. En mis años como Residente de Psicología en el Servicio Andaluz de Sanidad recibí supervisión en terapia sistémica, dinámica y cognitiva-conductual. He adquirido amplias habilidades de evaluación y diagnóstico. He trabajado en diferentes dispositivos, atendiendo así a amplio perfil de pacientes (menores, adultos, familias, grupos, rehabilitación, agudos, enlace...). Psicólogo en Almería.

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